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Pruebas de carros
08-02-2010
Texto y fotos: Javier Fueyo
El Buick Lacrosse fue completamente rediseñado en 2009 como modelo 2010. El resultado fue un salto gigantesco en el estilo y en la dinámica de manejo. Lo hemos probado ahora en su acabado superior (CXS) y realmente nos ha sorprendido. Es uno de los carros más placenteros que hemos manejado en los últimos tiempos.
Con una gama de productos reducida a cuatro modelos (Enclave, Lucerne, Lacrosse y el inminente Regal) Buick no sera nunca una marca generalista. Sin embargo, su posicionamiento como emblema de calidad y estilo dentro de General Motors le han permitido sobreponerse a los avatares de la industria y a la quema de marcas que, en 2009, llevó a cabo el otrora primer consorcio automovilístico mundial. Precisamente, en ese año, consciente de lo que se avecinaba en el futuro cercano, los clarividentes responsables de orientación de producto de Buick acometieron una extensa y acertada renovación de sus modelos. El buque insignia de todos ellos, el Lacrosse, ha pasado por nuestro ojo crítico.
Con el Lacrosse 2010, la segunda generación de este lujoso sedán de medio tamaño, Buick da un enorme paso hacia delante en términos de estilo, elegancia, dinamismo y tecnología. El Lacrosse se convierte en un durísimo competidor en un segmento copado por los lujosos modelos de origen europeo y japonés.Apoyado en un suficiente V6 y con una atención al detalle exquisito el nuevo Lacrosse 2010 nos ha parecido un carro digno de admiración.
Feng Shui
El Lacrosse ha recibido un cambio tan profundo que, pese a tratarse de una segunda generación podemos hablar de un modelo completamente nuevo. Basado en la plataforma Epsilon II, la misma que utiliza el afamado y europeo Opel Insignia, el modelo 2010 es más racional y proporcionado que la generación precedente. Es 1 pulgada más corto, pero a cambio es levemente más ancho y notablemente más alto que aquel. Pero donde más se aprecia el cambio es en la distancia entre ejes, 111.7 pulgadas ahora por 110.5, antes.
Este cambio en las proporciones no ha afectado su orientación de producto, ya que sigue encuadrado en el grupo de sedanes de cinco metros de longitud (197 pulgadas). A cambio le ha dado un aire más juvenil, más fresco, más moderno si se quiere. Obviamente, la racionalización de las dimensiones ha tenido mucho que ver, pero también la imagen que desprende el sedán. Resulta más afilado, más apuntado y con líneas más marcadas que le dan un aire más deportivo. Donde más se nota el cambio, sin embargo, es el interior, un monumento al buen gusto y a la atención por los detalles bien trabajados. Quizás en esa percepción, haya influido el trabajo realizado por GM China, a cuyo estudio de diseño debemos esa pequeña joya que es el habitáculo del Lacrosse. En cierto modo, todo esa minuciosidad tiene cierto aire de oriental y hace que en su interior nos sintamos armónicamente hermanados con la naturaleza. ¿Habrán aplicado técnicas del Feng-Shui?

Creemos que sí. La luz de ambiente nocturna es relajante, los destellos de los cuadros de relojes también; los asientos son de lo más confortable que hemos probado en los últimos años y el tablero de instrumentos recorre de lado a lado el habitáculo con una delicada curva perfectamene proporcionada. Los acentos de madera, en otras ocasiones, espantosamente maduros, combinan a la perfección con la fina tapicería de cuero, destilando juventud y elegancia a partes iguales.
En la consola central, los botones, abundantes por el arsenal de tecnología de nuestra unidad de pruebas, pueden parecer difíciles de manejar. Una percepción que dura tanto como el tiempo que tardamos en utilizar el sistema de navegación, el audio o el climatizador. Todo el sistema de "infotainment" resulta sorprendentemente intuitivo. Para terminar de relatar el compendio de elementos que destacan en el Lacrosse 2010 debemos resaltar el opcional sistema de información sobre el parabrisas que mediante un haz de luz refleja la información esencial sobre el vehículo sin necesidad de quitar la vista de la carretera.
No obstante, no todo iban a ser parabienes en este Lacrosse 2010. La particular forma del Lacrosse 2010 ha provocado que el volumen de la cajuela se reduzca hasta unos escasos 13 pies cúbicos, mientras que la elevada altura del tercer volumen resta visibilidad trasera al conductor.

Buick Lacrosse CXS
La gama Lacrosse se compone de tres versiones la CX y la CXL, con motor V6 de 3 litros y 255 caballos, y la tope de gama CXS con un evolucionado V6 con sistema VVT de inyección directa de gasolina, 3.6 litros de capacidad, 280 caballos y tracción delantera. Precisamente, la unidad de pruebas manejada se correspondía con estas siglas. Para impresionarnos aún más, montaba un paquete Touring con unos bonitos rines de aleación de 19 pulgadas, neumáticos de mediddas 245/40R y amortiguación adaptativa con modo deportivo. Todo ello, junto a un sistema de navegación con cámara trasera de aparcamiento y a la incorporación de quemacocos eléctrico, incrementaban el precio de partida de 33,000 dólares de la citada versión hasta los 37,555 que costaba nuestra unidad.
Motor y comportamiento
El Buick Lacrosse CXS hace el 0 a 60 mph en torno a los siete segundos y medio. Sin ser un resultado negativo se queda bien alejado de las cifras de algunos de sus rivales con motor V6 similar, como los Acura TL o los Hyundai Genesis que bajan notablemente de los 7 segundos. Esta cifra resulta aún más contraria si tenemos en cuenta que, en cuestión de consumos, el Lacrosse CXS no es mejor que aquellos. Con 17 mpg en ciudad y 27 mpg está en la media de su segmento.
El CXS está acoplado a una suave y precisa transmisión automática de seis velocidades que contribuye a un rodar confortable y relajado, algo por otra parte, esperable en un carro de sus características. Más nos sorprende, cuando le exigimos al motor y combinado con el chasis adaptativo, decidimos encaminarlo por la senda del manejo deportivo. Ahí el nuevo Lacrosse demuestra que su mejoría con respecto a la generación precedente no se ha quedado únicamente en apariencia. Su comportamiento también ha variado. La dirección resulta comunicativa y precisa, las suspensiones sujetan notablemente en los cambios de apoyo y los frenos trabajan con contundencia. Pese a tratarse de un carro de 197 pulgadas (cinco metros de longitud) se siente como un auto más pequeño y, por tanto, más manejable. Este Lacrosse ya no es más el carro de un señor maduro y que no busca más que algo de elegancia y distinción. En cierto modo, el buque insignia de Buick ha rejuvenecido. No es potencia, como hemos visto, no es velocidad; es espíritu.
En resumen, uno de los lanzamientos más gratos de un año 2009, precisamente "non-grato" para General Motors. El Buick Lacrosse llegó sin hacer ruido y sin hacer ruido te llevará a donde quieras ir. Una pequeña joya descubierta casi por casualidad (serendipia que se diría en persa antiguo).
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