Prueba de carros: Mitsubishi Lancer Sportback Ralliart 2010Categorías: Carros compactos / hatchbacks / Mitsubishi / Pruebas de carros04-02-2010
Redacción Myautomovil Probamos la versión deportiva intermedia de la gama Lancer en carrocería hatchback. El Sportback Ralliart 2010 monta un motor turbo de dos litros y 237 caballos promete buenas emociones sin caer en la radicalidad extrema de los míticos Lancer Evolution. El Mitsubishi Ralliart es el Lancer Sportback -es decir, el Lancer hatchback- con ciertos aditamentos procedentes del Evolution para acentuar ese espíritu luchador y deportivo que despide su nombre. Así, de él toma prestado el cofre de aluminio con tomas de aire y conducto NACA que, según Mitsubishi, ahorran un total de 7,9 kg de peso. También el alerón trasero. Unos específicos rines de aleación de 18 pulgadas montados sobre llantas Yokohama de medidas 215/45 en lugar de los 205/60 R16 de los Lancer convencionales complementan a los deportivos elementos procedentes del Evolution. Las diferencias estéticas no son las únicas que separan a este Ralliart de la familia. No son ni siquiera las más profundas, todo lo contrario. Donde más se diferencia este Ralliart del resto de Lancer es en el chasis y en el motor. Diferencias en el chasis Motor turbo de 237 caballos Claro que a extraer toda su fortaleza contribuye de modo especial la nueva transmisión automática SST de doble embrague y seis velocidades estrenada ya en el Evolution. A diferencia de aquel, no incluye modo Super Sport (capaz de hacer girar el motor siempre por encima de 4.500 rpm), aunque cuenta con modo confort y Sport (en este caso nunca baja de 2.500 rpm) y tres programas de funcionamiento: asfalto, gravilla y nieve. Dispone asimismo de modo secuencial, tanto por palanca como por unas eficaces levas de magnesio fijas tras el volante. Nos ha encantado funcionamiento del cambio, suave y rápido en sus transiciones. Total tracción El sistema consta de un diferencial central activo que reparte el par entre los trenes delantero y trasero. En condiciones normales de uso, la distribución es de 75/25, aunque puede llegar a repartir hasta un 50 por ciento de la fuerza máxima en cada eje. Además, varía también el par que entrega a las ruedas de cada lado (derecha e izquierda), a través de sendos diferenciales de deslizamiento limitado, helicoidal en el tren delantero y mecánico en el trasero.
Todo en este auto delata sus intenciones. Ya hemos hablado por encima de cómo se parece al Evolution X, pero ahora nos vamos a detener un poco más en su estética. Es agresivo y tiene "mal carácter", como se desprende de las líneas de las luces delanteras, de la rejilla en la parrilla y de la toma de aire en el cofre. Dinámicas y fluidas, las formas se extienden para rematar en una muy bien pensada quinta puerta; y es que este hatchback no luce para nada improvisado a partir de un sedán, al contrario, su diseño se aprecia natural, creado específicamente para aquellos que desean diversión y rendimiento pero que entienden que, eventualmente, también necesitarán visitar el mercado para comprar comida. En realidad no importa qué se transporte en los 13.8 pies cúbicos de capacidad (46.6 si se reclinan los asientos), la gente estará tan entretenida mirando el alerón trasero, que cualquier otro detalle pasará inadvertido. Otro punto a favor del Ralliart es la facilidad con que se reclinan dichos asientos; basta con accionar una discreta palanca ubicada en la cajuela y los respaldos caen rápidamente, una gran ventaja si se compara con otros engorrosos y "manuales" métodos. Para completar la imagen del carro, los atractivos rines de aleción de 18 pulgadas aportan aún más deportividad al conjunto, y si se unen en contraste con una pintura especial naranja como la que llevaba nuestra unidad de pruebas, entonces estará garantizada toda la atención en la autopista. Dimensiones en pulgadas Interior En el interior no hay que esperar lujos. Abunda el plástico, y aunque éste no es de la peor calidad, de todas formas le resta nivel al acabado. El look deportivo del volante tapizado en piel contrarrestra esta impresión y añade un toque de diversión, además de contar con la facilidad de algunos controles y las manetas para los cambios de velocidad. Más allá de estas intimidades, el Ralliart posee características similares a sus hermanos y rivales del segmento: volante ajustable, pedales de aluminio, parabrisas trasero, portavasos, sistema de climatización automático y con filtros, entrada para dispositivos auxiliares y bluetooth, entre otros elementos.
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