Pruebas de carros: Subaru Legacy 2.5GT Limited 2010Categorías: Carros Sedan / Pruebas de carros / Subaru25-01-2010
Víctor Ortiz Para muchos, los carros de tres volúmenes y cuatro puertas deberían de funcionar sólo como taxis, pero en una óptica menos visceral y purista, encontramos sedanes que bien podrían encarar –y hasta derrotar- a modelos claramente rápidos. Tal es el caso del nuevo Subaru Legacy 2010
EXTREME MAKEOVER Antes de desmenuzar los fierros del Legacy, vale la pena detenerse por un momento en el diseño exterior. Y es que poco o nada hereda de la generación anterior, máxime que su antecesor era ya de los medianos más veteranos, de los más necesitados de un cambio profundo. Las plegarias fueron escuchadas y ahora es completamente nuevo, más grande, más elegante, más deportivo… más veloz. El frente presume faros angulosos que no ocultan su origen nipón, mientras que la enorme toma de aire del cofre –que apunta directamente al intercooler- avisa de sus intenciones y capacidades. Quizá la parrilla sea lo menos favorecido, ya que la malla metálica parece más económica que deportiva. Por su parte, los costados tienen una cintura más elevada, con puertas que ahora tienen marco, lo que se traduce en una mayor rigidez estructural. No obstante, toda esa deportividad se “apaga” un poco cuando con los ojos llegamos a la parte posterior, mucho más sobria y generalista que el resto de sus elementos estilísticos. MUCHO MEJOR, GRACIAS El interior cambia tanto como el exterior, donde la primera mejora apreciable es el espacio interior, inagotable para piernas de todos los pasajeros y para la cabeza, ya que es justamente en distancia entre ejes y altura, donde más ha ganado el nuevo Legacy. Y es que incluso antes de comparar medidas con sus rivales –Accord, Malibu, Mazda6, Fusion, Camry, etc.- se nota tanto o más amplio que todos ellos, a pesar de que la longitud total del Subaru es de “apenas” 186.4 pulgadas, frente a una media que supera sin problemas las 190 pulgadas.
Los asientos delanteros son bastante amplios y con un mullido que apunta más hacia la comodidad que hacia la deportividad. Parecen algo planos de primera instancia pero ofrecen un soporte lateral y para la espalda correctos. Cuenta con sistema de calefacción para los asientos delanteros y atrás la disposición es de 60/40 con reposabrazos. El Legacy también destaca en visibilidad, gracias a las grandes zonas acristaladas y a los espejos laterales que parecen de SUV, por lo grande. En cuanto a acabados, se nota una buena calidad de materiales y ensambles, con poquísimos ruidos parásitos y buenas texturas de plásticos en general. Digamos que está en la media pero todavía a buena distancia de lo visto en un Acura TSX o un VW Passat, ambos rivales directos. En equipamiento hay casi de todo: piel, faros de xenón (fijos), sensores de luz y lluvia, rines de 18”, freno de estacionamiento automático, asistente de arranque en subida y más. No obstante, echamos de menos elementos como el sensor de estacionamiento y seguros de puertas sensibles a la velocidad. Nuestra unidad contaba con las bondades del techo panorámico eléctrico, radio satelital y sistema de navegación muy completo que incluye cámara trasera; extras a los que no nos cuesta ningún trabajo acostumbrarnos. GARRA DE VERDAD Pero lo mejor del nuevo Legacy no es el diseño, ni el equipamiento o el espacio interior. Sus mejores cartas están ocultas bajo la carrocería. Primero el motor: un cuatro cilindros opuestos (bóxer) de 2.5 litros con turbo, robustos 265 HP y nada despreciables 258 libras-pie de torque que presume una respuesta contundente, muy lineal. Todavía existe algo de retraso en la entrega, pero mucho menos que antes. Está acoplado a una transmisión manual de seis velocidades. Mejor incluso que la brutal respuesta al gas es la capacidad para recuperar –o rebasar- ya que para subir de 50 a 75 mph – como para rebasar un camión en la carretera- hacen falta muy pocos segundos. Y como no tiene gobernador, llegar a 150 mph es cuestión de un minuto, no más. El otro aspecto que sorprende es el sistema de tracción, que gracias a un reparto simétrico y constante, no importa si en el camino hay tierra, lodo, lluvia o una mezcla de todas; el Legacy siempre buscará la salida más graciosa y hasta divertida, si nos hacemos amigos del pedal del gas. El consumo de combustible es de 18 mpg en ciudad y 25 mpg en carretera según reporta la EPA.
EL NEGRITO EN EL ARROZ Hay que ser justos, ya que no todo es miel sobre hojuelas con el nuevo Legacy. Hablemos pues de sus defectos o, mejor dicho, sus “áreas de oportunidad”, como se les llama actualmente. Primero están los frenos, que de entrada tienen una respuesta adecuada mientras no intimemos con las bondades del motor y el pulidísimo bastidor. La fatiga se hace presente muy pronto y el pedal se hace muy esponjoso; aseguramos, sin temor a equivocarnos, que el sistema no está a la altura de sus demás componentes mecánicos ni de su capacidad para acelerar. Y cómo no, si los discos delanteros tienen “apenas” 315 mm de diámetro y pinzas de sólo dos pistones. Un Seat León Cupra de 240 HP, sólo por comparar, tiene rotores de 345 mm y mordazas de cuatro pistones que, lógicamente, presumen una elevadísima resistencia a la fatiga; algo así debería de tener el Legacy. Tampoco nos mató la calibración de la suspensión, ya que resulta algo más blanda de lo deseado. Así como está nos parece perfecta para el Legacy normal, pero no para el 2.5GT. Con todo, el doble triángulo trasero nos permite trazar las curvas con bastante confianza.
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