Cuando es temporada de lluvias fuertes, existen varios puntos de importancia en tu auto, que deben ser chequeados de manera especial para evitar cualquier desagradable incidente. Neumáticos amortiguadores, frenos y luces son elementos fundamentales que te ayudarán a que, cuando lleguen las tormentas, tu seguridad sea máxima.
Las cubiertas de los neumáticos son el único punto de contacto entre nuestro automóvil y la carretera, de ahí la importancia de un correcto mantenimiento. Su adherencia se reduce cuando la humedad, la nieve, la lluvia o el hielo hacen su aparición, por lo que comprobar su desgaste es vital. El dibujo debe tener una profundidad, como mínimo, de 1,6 a 2 milímetros, con el fin de que la evacuación del agua de la calzada sea óptima.
También hay que revisar la presión: si ésta es incorrecta, el agarre del neumático se verá comprometido, especialmente si la carretera está mojada. Una presión demasiado baja cierra los canales de drenaje.
Asimismo, debemos inspeccionar la alineación de las ruedas para contar con una mejor direccionalidad del vehículo.
Revisión cada 12,500 millas. Unos amortiguadores gastados afectan negativamente a la estabilidad del vehículo, aumentan las distancias de frenado y provocan que sea más difícil mantener la trayectoria deseada. Todos estos factores se ven agravados si el pavimento está mojado.
Son muchos los conductores que desconocen cómo detectar un amortiguador deteriorado. Si el amortiguador está en mal estado, la carrocería no se sujeta tras el paso por un badén o se producen muchos rebotes.
Los frenos son vitales. Las distancias de frenado aumentan sobre una carretera mojada. Si añadimos a esto unas pastillas o unos discos desgastados, pérdidas o envejecimiento del líquido o unos reglajes inadecuados, el riesgo de sufrir un accidente es muy elevado, señala la asociación.
Para circular con mayor seguridad, es recomendable encargar un examen de las pastillas, los discos, la bomba, las conducciones y el nivel del líquido de frenos. Asimismo, se debe comprobar una posible pérdida de eficacia debido a su envejecimiento: un líquido “caducado” propicia la formación de burbujas en el circuito, disminuyendo la presión de las pastillas.
Con la niebla, la lluvia y la nieve, ver y ser vistos es de vital importancia para no poner en peligro nuestra seguridad y la del resto de los usuarios. Así, debemos verificar el reglaje de los faros (evitaremos el deslumbramiento de otros conductores) y el envejecimiento de las lámparas y de las ópticas, que reduciría el nivel de luz y su alcance.
Si quieres conocer más sobre cómo manejar con lluvia no dejes de leer nuestros otros reportajes sobre este tema. En 12 consejos para manejar bajo la lluvia te damos una serie de tips para que tu viajes sea menos peligroso cuando el asfalto está mojado. En Cómo manejar como el asfalto mojado explicamos cuáles son las reglas básicas de manejo cuando el suelo está resbaladizo. |

All contents copyright ©2008, Televisa Publishing, All rights reserved.