Porsche Boxster 2009: primera prueba

Categorías: Carros convertibles / Porsche / Pruebas de carros
20-11-2008
Texto y fotos: Javier Fueyo, dese Willow Springs

El Porsche Boxster recibe para afrontar el año 2009 dos modificaciones fundamentales en la estrategia de producto en la compañía alemana: la caja de cambios de doble embrague y la inyección directa de gasolina (sólo para la variante S). El resultado no ha podido ser más satisfactorio: más potencia, menos consumo y mayor confort dinámico, sin menoscabo de la deportividad.

 

Acudimos al autódromo de Willow Springs, en pleno desierto de Mojave, y a unas 90 millas de la ciudad de Los Ángeles, para probar los nuevos Porsche Boxster 2009. La cita no carecía de interés. No sólo se nos presentó la oportunidad de comprobar las virtudes de la caja de cambios de doble embrague –la ya famosa PDK- asociada al pequeño roadster biplaza, sino que nos encontramos inmersos en una cita histórica: era la primera vez que Porsche organizaba una toma de contacto con uno de sus nuevos modelos fuera de Alemania y sin ni siquiera haberlo presentado en un salón ni haber proporcionado datos oficiales.

Efectivamente, la prueba de manejo tuvo lugar un día antes de su lanzamiento mundial en el Salón de Los Ángeles, en donde el Boxster 2009 compartió protagonismo con el coupé Cayman.

La gran atracción de esta nueva generación del Boxster está en la ya conocida caja de cambio de doble PDK. Además, el modelo 2009 recibe dos nuevos motores boxer: un 2.9 litros para la versión convencional y un 3.4 de inyección directa de gasolina para la variante S. Porsche sigue así con su labor de incorporar esta forma de alimentación a toda su gama de productos, con el objeto de rebajar los consumos y las emisiones de CO2. Una decisión acertada, teniendo en cuenta las cada vez más exigentes normativas contaminantes tanto en Estados Unidos como en Europa –el Boxster es respetuoso con la U-LEV2 y con la Euro 5- y la obsesión del consumidor por la economía de combustible.
Porsche Boxster


Sistema PDK
Cada vez que hay una oportunidad de dialogar o inquirir a un responsable de Porsche sobre la magnífica caja de cambios de doble embrague PDK –abreviatura de la impronunciable Porsche-Doppelkupplungsgetriebe, que significa, precisamente eso, caja de cambios de doble embrague-, la pregunta es siempre la misma. ¿Por qué no se implantó antes? La respuesta también es siempre la misma: “no estábamos preparados para acomodarla a un modelo de calle”.

Bueno, no sabemos si eso es cierto del todo. Lo que es seguro es que Porsche a la hora de contar las bondades de la PDK, siempre ameniza la charla técnica con un poco de historia. Y la historia cuenta que la caja de cambios de doble embrague, aplicada a la competición, tiene, nada más y nada menos que 25 años, tiempo suficiente para haber desarrollado una versión de calle, máxime teniendo en cuenta que Porsche utiliza el mundo de los circuitos como campo de pruebas de las más sensacionales tecnologías aplicadas al mundo del automóvil de producción.

Daremos por cierta, sin embargo, la explicación poco convincente de Porsche, sobre todo si miramos la filosofía de producto de la compañía: cambios, los mínimos, pero de éxito seguro. De hecho, el Boxster es un fiel ejemplo de esa manera de ver los saltos generacionales. Desde el primer modelo, el del 1997 hasta el actual, del año 2009, han pasado doce largos años en los que la apariencia del Boxster apenas ha variado. En 2005 se produjo la más profunda variación, al considerar internamente al Boxster de ese año como el Porsche 987, en sustitución del anterior Porsche 986.

En todo este tiempo, las modificaciones realizadas han sido las justas y, además, convincentes, en aras de ser compatible con los nuevos aires que soplan sin menoscabo de la vitola de deportividad que se le exige a un modelo Porsche . El resultado se puede extrapolar a cualquier vehículo de la compañía: nunca pasan de moda.

Un ejemplo de esta última afirmación. Porsche llevó también a Willow Springs un par de unidades del primer Boxster para poder cotejar las diferencias no sólo visuales sino dinámicas entre el pasado y el futuro. Obviamente, aunque doce años son muchos y más cuando atravesamos un periodo en la historia de la automoción de extraordinarias innovaciones técnicas, aquel Boxster de 1997, sin ayudas a la conducción de ningún tipo, nos sorprendió a todos por su extraordinario comportamiento deportivo en el revirado trazado californiano. Es decir, de partida el Boxster fue un modelo bien hecho.

Porsche Boxster

Comportamiento
Pero volvamos al sistema PDK. Cuenta con siete velocidades que se conectan a dos de transmisión mediante dos embrague de la siguiente manera: las relaciones 1, 3, 5 y 7 y la marcha atrás lo hacen al primero y las relaciones 2, 4 y 6 al segundo. En el momento, que se abre el embrague de una unidad se cierra el de la otra, permitiendo que el flujo sea constante.

El resultado es un cambio de marcha ultrarrápido, casi imperceptible, sobre todo si recordamos aquella anterior caja de cambios Tiptronic. Quizás esa sensación se haya acentuado por el exigente circuito de Willow Springs que nos obligaba a estar sumamente concentrados en los continuos cambios de rasante y en dominar la variedad de curvas para en la siguiente vuelta buscar un poco más el límite.

Con el PDK no es necesario utilizar las levas para llevar una conducción deportiva, mejor aún, es recomendable manejar en posición D y dejar que el sistema realice su trabajo.

Arsenal de tecnología
Los modelos Boxster y Boxster S que vienen equipados con la caja de cambio PDK, también llevan asociados la función Sport Plus, un modo especialmente indicado para llevar a cabo un manejo deportivo. El Sport Plus no sólo modifica los saltos entre relaciones de la PDK, sino que también actúa sobre otras variables que ayudan a hacer la respuesta del motor más deportiva (inyección, pedal del acelerador). El Sport Plus está disponible como equipamiento de los opcionales Sports Chrono Package y Sports Chrono Package Plus. La diferencia esencial entre ambos paquetes se encuentra en el añadido del PCM o Control de Comunicación de Porsche.

 

Otra tecnología asociada a la PDK es el Launch Control con control eléctronico de potencia. Además del incremento de caballos tanto en el Boxster como en el Boxster S, este dispositivo contribuye a que el roadster pase de 0 a 100 km/h o 62 mph en 5.8 y 5.2 segundos –respectivamente-.

La caja de cambios PDK no sólo contribuye a mejorar confort y dinamismo, también a rebajar los consumos. Así, en el Boxster S, el consumo de combustible se reduce en un 16% respecto al anterior Boxster S con cambio Tiptronic, siendo ahora de 9,2 l a los 100 kilómetros o 25,5 mpg. El Boxster convencional por su parte consume 8.9 litros a los 100 -26.3 mpg-.

Obvia decir que en este aspecto de reducción de consumos, la incorporación de la inyección directa en el 3.4 litros del Boxster S y el añadido de un 2.9 litros, con mayor cilindrada pero más moderno que el anterior, en el Boxster ha desempeñado un papel fundamental.

Bastidor mejorado
Con un centro de gravedad bajo, con una mejora en la distribución de pesos y con unas suspensiones modificadas, el comportamiento del Boxster resulta sobresaliente en todos los apartados: es más dinámico y, a la vez, más confortable. Realmente, manejando por la pista de Willow Springs pudimos comprobar lo rápido que se puede ir con el roadster sin temor a pasar peligro. El Boxster entra en las curvas con aplomo y excepcional agarre y, si no, hay están el control de estabilidad, el diferencial trasero autoblocante -como opción-, el diferencial de frenado automático, y el PASM –el famoso control activo de la suspensión de Porsche-, para corregir cualquier problema.

Los neumáticos no han cambiado sus medidas, salvo en anchura, con el objetivo de alojar a unos frenos delanteros de discos de ventilados delanteros más grandes respecto a la generación anterior.


Imagen
En el exterior el nuevo modelo se identifica por un nuevo diseño del fondo de las luces delanteras, incorporando la ‘lupa’ para el gas Xenón –como opción-. A estas se les han integrado los intermitentes, tomando un aire de ‘mini Carrera GT’. Atrás, los Boxster se ponen a la moda incorporando luces de diodos (tipo LED).

También llaman la atención las enormes tomas de aire que le confieren un aspecto poderoso. En estas tomas de aire –además de en los calipers pintados en rojo y en el marco de los faros antiniebla pintados en negro- está la principal diferencia estética entre el Boxster y el Boxster S. Las barras exteriores integradas en las mismas están, en el primero, acabadas en el color de la carrocería, mientras que en el segundo, vienen en negro.

En el interior, sigue predominando el aspecto sobrio y elegante de los Porsche, pero se hace algo más sofisticado con la incorporación opcional de un nuevo Porsche Commmunication Management o PCM. En Porsche aseguran que tiene más funciones y que resulta más intuitivo. Realmente no podemos contradecir o corroborar esa afirmación. Estábamos más centrados en disfrutar del nuevo Boxster en un circuito a nuestro servicio que en manejar la radio, el sistema de navegación o el Bluetooth.


Porsche Boxster

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