Chevrolet Corvette vs Ford Mustang Shelby GT

27-04-2008
Admin

Ford Mustang Shelby GT y Chevrolet Corvette, dos autos que comparten varias características como enormes V8, una imagen agresiva y una gran capacidad generadora de adrenalina. Comparamos a estos deportivos, dos modelos que ya son unos auténticos clásicos en vida.

 

Hay batallas que se libran una vez en la vida y difícilmente se repetirán. Pero hay otras que resisten el paso de los años, las décadas, y siguen generando pasión, controversia, emociones de todos colores. Tal es el caso del Chevrolet Corvette y del Ford Shelby GT500; dos ejemplares –o rivales, mejor dicho- que libran una interminable lucha prácticamente desde su concepción. ¿Cuál es más potente?, ¿cuál acelera mejor?, ¿cuál es más contundente?, ¿cuál más agresivo? Una afrenta que se gana con números pero también con sensaciones.

Ya no basta ser el más rápido en el 0-60 mph, sino que ahora también se considera (y con mucho valor) la capacidad de frenado y el aplomo en una curva con todo lo que implica, como la dirección y la inclinación de la carrocería, por citar sólo un par de factores. Y es que los tiempos cambian, ya no basta ser bueno en un sólo ámbito; hay que ganar lo más que se pueda.

Imagen

Mientras el ejemplar de Chevrolet tiene una figura suave y muy aerodinámica, el Shelby parece un monstruo. Es mucho más alto y con el cofre abultado; pareciera que el motor no cabe en el vano y aunque no luce tan aerodinámico, tiene una figura mucho más intimidante que su rival. Y es que para muchos, el Corvette C6 abandonó ese aire “americano” desde que sus faros ya no van ocultos en la carrocería y ahora tiene un aire de Ferrari; en general parece cada vez más “europeizado”, o al menos eso nos dicen sus comunicados de prensa que lo comparan con productos de marcas de Italia y Alemania… podemos adivinar cuáles, ¿no?

Por su parte el Shelby no es otra cosa que un Mustang con esteroides. Es, de hecho, el Mustang de producción más potente; 500 HP son una buena prueba de ello. Las diferencias de este pony-car con un Mustang “normal” son pocas pero sustanciosas. Para empezar los detalles como las fascias más prominentes, el mencionado cofre abultado, los rines y las clásicas franjas blancas a lo largo de la carrocería.

Ford Shelby vs Chevrolet Corvette


A los mandos del Corvette

La version del Corvette que tuvimos en nuestras manos resultó sumamente efectiva. Era la Z51, más civilizada que la Z06, aunque con quien comparte elementos clave como el bastidor de aluminio, la carrocería fabricada en elementos plásticos, la suspensión Magnetic Ride que cambia la dureza de los amortiguadores en fracciones de segundo, la posibilidad de ajustar el control de estabilidad en cuatro posiciones y un motor V8 que aunque no tiene el medio millar de caballos del Z06, se queda en nada despreciables 430 HP, provenientes de un “nuevo” V8 de 6.2 litros.

Es menos potente que el Shelby, sí, pero también mucho más ligero, ya que el Corvette se queda en 1,430 kg por los 1,750 del Shelby; una diferencia que en el mundo de los deportivos es abismal y no menos.

Acelera de forma instantánea y muy contundente. La respuesta al gas es inmediata y no deja de empujar mientras el aire lo permita. Acelera, frena y da vuelta justo donde lo indiquemos. Con las asistencias encendidas podemos derrapar poco y siempre bajo control. En “Modo Competitivo” hay más tolerancia ante nuestros excesos pero al final podremos hacer algo.

Si apagamos todo, entonces sí habremos de tener mucho cuidado, ya que un exceso de confianza nos hará perder la trayectoria de inmediato. El ejemplar que tuvimos disponible para las pruebas es convertible, que tiene en su contra un mayor ruido ambiental –por la capota de lona- y nada más, ya que la rigidez del bastidor es casi igual al de su hermano Coupé y el peso sólo varía insignificantes 10 kg.

Ford Shelby vs Chevrolet Corvette


A los mandos del Ford Shelby GT500

Por su parte, el Shelby es claramente menos suave y refinado que su contraparte de Chevrolet. El GT500 es bravo y se nota desde que nos subimos y presionamos el pedal del clutch, que resulta muy pesado ya que está diseñado para el trabajo rudo y para resistir el enorme torque de esta bestia de 5.4 litros, supercargador y 500 caballos.

De hecho, es el mismo motor que lleva el legendario Ford GT pero digamos que descafeinado. Una vez acomodados tras el volante, el GT500 nos recibe con una marcha algo áspera, con una suspensión firme y muy saltona si el piso es irregular.

Podemos decir que su mejor ambiente es un asfalto en perfectas condiciones, como el de México (risa sarcástica), ya que la más mínima arruga en el camino durante una aceleración a fondo provocará que la parte trasera del auto se mueva en todas direcciones, y si somos “atascados” con el pie derecho, es probable que terminemos dando un giro de 180º, a menos que seamos muy hábiles con el volante y practiquemos el drifting con total libertad.

En su contra habemos de señalar que no hay control de estabilidad, sólo de tracción, lo que aunado a un motor muy pesado y ubicado enteramente sobre el eje delantero, tenemos una combinación muy complicada. Puede ser muy divertido, sí, pero también requiere de toda nuestra atención.


Aspectos inapreciables

Ford Shelby vs Chevrolet Corvette

Del Corvette

√Tiene una enorme carga electrónica: Headup display, Magnetic Ride, control de estabilidad, faros de xenón, computadora de viaje personalizable, cerraduras electromagnéticas, etc.

√La caja automática no es la más rápida ni la más obediente, pero el motor tiene tanto par que resulta la opción ideal.

YellLos asientos sujetan bien y son cómodos, pero algo más de firmeza y soporte le vendrían muy bien por las capacidades dinámicas y el precio.

Ford Shelby vs Chevrolet Corvette
Del Shelby GT500


√Puede acomodar a cuatro pasajeros, mientras que en el Corvette sólo entran dos.


√Como en otros Mustang, la luz del tablero se puede ajustar con diferentes combinaciones de color.

YellLa posición de manejo no es mala pero puede mejorar mucho debido a que el recorrido de la banca es escaso y la sujeción de los asientos es regular.



Las conclusiones de Myautomovil

Cada uno a su manera ofrece diferentes maneras de sobresaltar a su conductor. Podemos decir en resumen que el Corvette es más refinado, más ligero y más fácil de llevar. Puede ser muy salvaje en sus reacciones, pero siempre avisa lo que sucede bajo las ruedas. Como dijimos, es el “europeo” de los dos por sus maneras. Por su parte, el Shelby es más “bruto”. Tiene unas reacciones más de cuidado y menos asistencias.

Puede resultar igual de contundente pero requiere de mucha más atención; en términos absolutos, podemos decir que como deportivo musculoso es menos efectivo que el “vette”, pero en eso esta su encanto.

En definitiva, si tus manos no son expertas, pero quieres disfrutar de un muscle car en toda regla, quédate con el Corvette. Si lo tuyo son los rodeos y los toros indomables, el Shelby es tu auto.

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