18-08-2008
Héctor Ocampo
Este fin de semana estuve presente en una fecha de la VW Jetta TDI Cup, una categoría lanzada por la división de Norteamérica de la marca alemana para promocionar la llegada del Jetta Clean diesel a los Estados Unidos. La categoría corre bajo el cobijo de la SCCA Pro Racing (Sports Car Club of America) y en conjunto con la copa Nascar Camping World Series East, lo que le permite atraer a los típicos amantes de las carreras.
VW está invirtiendo fuertemente en la entrada del diesel ultralimpio en los “states”, pues los beneficios son, en todos los sentidos, superiores a los que un coche de gasolina con el mismo motor, tanto en consumo, desempeño y emisiones. ¿La panacea? Pues casi.
Ese Clean Diesel o Blue TDI, como se le llama en Europa, lo manejamos en Alemania hace algunos meses. Lo que pueda decirles, sobre lo fascinado que quedé con el desempeño, consumo y silencioso que es el motor, serán insuficientes. El día de hoy, 18 de agosto se anunció el arranque de ventas del Jetta TDI en 50 estados de la Unión Americana. Vayan ustedes, que pueden tener ese tipo de auto y de combustible en sus calles y pidan una prueba de manejo. Sinceramente quedarán sorprendidos.
Pero la más grande reflexión me obliga a cuasi matar el enorme historial que tienen las careeras stock en Estados Unidos. No es molesten, leean primero un poco más. Originalmente, este tipo de competencias se desarrollaron por seguridad, para pasar de las carreras callejeras al circuito. Poco tiempo después las marcas vieron un negociazo: promocionar los autos que uno podía comprar ahí mismo; hacerlos ganadores, rápidos, invecibles. Todo ello mientras el costo de la gasolina y la venta de enormes autos con gigantescos V8 y consumos de 5 km/l (algo así como 12 mpg) eran la nota del día. Pero, al ver un gigantesco Montecarlo, ruidoso, con kilos completos de emisiones de CO2 por carrera y ocho veces más caro de correr una temporada con él, ¿será que en el futuro las carreras también tendrán que cambiar de giro?
No digo que NASCAR vaya a desaparecer, sólo gestiona 1,500 carreras en 100 pistas diferentes y en 39 estados distintos, considerando EUA, Canadá y México, con un negocio de 3,000 millones de dólares en productos relaciones con las categorías y es la segunda categoría de automovilismo deportivo más rica del mundo, sólo detrás, lógicamente, de la F1.
Pero mi gran pregunta es: ¿tendrá caso seguir contando con una categoría que promueve autos que ya nadie quiere comprar? ¿Qué tal ver una Honda Fit Cup, Chevrolet Aveo Serial o World Champions Ford Fiesta Series?
No cabe duda que esto de los cambios de precios en los combustibles nos están volviendo un poco locos.
Adjuntos: