08-08-2008
Víctor Ortiz / Javier Fueyo
Probamos la Cayenne GTS, la tercera variante en orden del lujoso todo terreno de Porsche. Si recientemente destacabamos las cualidades off road de su hermana inmediatemante inferior la Cayenne S, que participó en el Transsyberia, de esta tenemos que destacar su comportamiento dinámico, incluso superior a la de la versión más potente con 500 HP, la Turbo. La afinación del bastidor y su precio la dejan sin rivales en el mundo del automóvil.
Imagen
A simple vista, la Porsche Cayenne GTS es agresiva y muy parecida a la Turbo. Siendo un poco más observadores, podremos apreciar que la fascia trasera es nueva. Los alerones en los bajos estrenan diseño y el spoiler que va sobre el medallón es más grande y cuadrado. Los marcos de las ventanas vienen de serie en color negro y tanto en los costados como en la parte frontal hay faldones ligeramente más protuberantes.
Asimismo, todas las fascias están pintadas al color de la carrocería y, como era de esperarse, tiene en la parte posterior cuatro escapes de gran diámetro que sobresalen del nivel de la defensa y están cromados.
De forma opcional se puede optar por un gancho de remolque que se retrae de forma eléctrica pulsando un botón dentro de la cajuela.

Interior lujoso
El interior nos recibe con esa usual calidez de Porsche. Todos los materiales y los ensambles son literalmente inmejorables. Cada superficie es agradable al tacto, máxime que en la GTS existe un recubrimiento dominante de Alcantara para los asientos –aunque sea de forma parcial-. El resto es piel y plásticos muy agradables al tacto. El techo panorámico con apertura en varias posiciones viene a incrementar la sensación de hallarnos en un auto “ultrapremium”.
En cuanto al equipo, de serie, cuenta con asientos eléctricos con memorias, audio con reproductor de DVD/MP3 y amplificador Bose, climatizador de cuatro zonas, controles al volante, faros de xenón, sensores de luz, lluvia y estacionamiento.
Comportamiento sensacional
La agresividad de la GTS no queda limitada únicamente a su imagen. Su bastidor presume una afinación mucho más deportiva que sus hermanas de la gama, incluida la Turbo, lo que se traduce en un comportamiento dinámico más efectivo.
Si bien se puede variar la dureza de la suspensión como en las demás Cayenne (Confort, Normal y Sport), ofrece por primera vez en la gama la suspensión activa PASM, o Porsche Active Suspension Management, que permite ajustar la respuesta del bastidor de forma constante de acuerdo a las condiciones del camino y/o el estilo de conducción, de modo que el auto logre el mejor desempeño dinámico posible.
La versión probada carecía de las barras estabilizadoras activas PDCC –o Porsche Dynamic Chassis Control- que pueden virtualmente eliminar la inclinación de la carrocería durante una vuelta en circuito o una carretera de montaña, una opción muy interesante para quienes deseen más seguridad. No obstante, la Cayenne GTS de pruebas no lo necesitaba. En curvas cerradas y entrando a todo gas, era prácticamente descomponerla y cuando eso ocurría, todos los sistemas de seguridad activa entraban en funcionamiento.
Motor solvente
Como remate a esta maravilla tecnológica, la Cayenne GTS tiene bajo el cofre el mismo V8 de 4.8 litros que la Cayenne S, pero gracias a una reconfiguración en la gestión electrónica y unos escapes de flujo más libre, ha pasado de 385 a 405 HP, que gritan de forma libre y adictiva a través de las cuatro salidas en la fascia durante los 10 segundos que necesita para llegar a los 100 km/h.
Claro que no acelera como la turbo, pero con sus 405 HP de potencia y con la excelente preparación del bastidor, la nueva Cayenne GTS suena como la perfecta combinación entre lujo y potencia.
El V8 sube de vueltas sin tanto problema y, aunque la caja de seis velocidades automática Tiptronic S no destaca por la velocidad de su respuesta, basta con ponerla en modo manual (donde llega hasta las 6,700 rpm) y los amortiguadores en modo Sport para disfrutar de un manejo divertido, hasta donde la física lo permita, claro.

Una Tiptronic mejor de lo pensado
En modo automático, la primera es inexistente. Sale en segunda para cambiar a una velocidad de 15 mph a tercera. El siguiente salto lo realiza entre 22 y 23 mph y de cuarta a quinta se pasa a 30 mph. El último cambio se hace a 40 mph. La configuración de la misma se ha pensado, por tanto, en aligerar consumos. Circulando en sexta, podemos bajar la velocidad incluso a 30 mph, momento en que reduce una velocidad.
En modo manual, es otra cosa. Habíamos probado el Porsche 911 Turbo Cabrio acoplado a esta caja de cambios y no nos había gustado tanto como en esta Cayenne. No es que nos desagradase, pero a sabiendas que Porsche estaba a punto de lanzar la caja de doble embrague, era lógico pensar que nos daría aquel Turbo con la citada caja.
En la Cayenne GTS, un todo terreno deportivo, la Tiptronic nos ha resultado magnífica. No es todo lo rápida que uno puede desear, pero tenemos que darnos cuenta que hablamos de un auto de dos toneladas y media de peso. Y si estamos en un apuro, podemos recurrir al kick down. Inmediatamente, en quinta o sexta velocidad, baja de golpe dos relaciones y, pasados unos milisegundos, vuelve a bajar otra marcha. El resultado es inmediato: con 405 HP, la Cayenne GTS se lanza hacia delante como una posesa.
La GTS tiene un MSRP de 70,900 dólares, que sumado a su gran lista de equipamiento (de serie y opcional) más las posibilidades dinámicas de su bastidor, la dejan prácticamente sin rivales.
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