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La más reciente miniván del grupo Chrysler no sólo aporta soluciones prácticas y cómodas, sino que ofrece mucho más al punto de colocarse de nuevo a la cabeza del segmento que ha creado.
Quizá algunos consideraban al segmento de las minivanes en vías de extinción. Pero todavía representan un porcentaje atractivo de las ventas de los vehículos familiares, pese al fuerte boom que viven las SUVs lights. De hecho, sólo Chrysler mantiene al día su producto estrella y en su quinta generación confirma la enorme fe que le considera a las minivanes.
Las formas ahora son más toscas, emparentadas con las generales de Dodge. Los detalles diferenciadores son finos como los ribetes del capot, zonas cromadas y luces de xenón entre otros.
Con un incremento de sólo cinco centímetros en su distancia entre ejes, los ingenieros exprimieron hasta la último hendidura para lograr versatilidad. Lo explican los nuevos asientos Swivel´n Go en la segunda fila, que pueden girar para crear una minisala con los de la tercera; éstos pueden plegarse en la cajuela para generar un piso plano. Soluciones ya aprovechadas en fabricantes europeos, pero muy útiles frente a la ganancia de espacio.
Si hablamos de equipamiento, la Town&Country Limited viene muy completa: todo eléctrico, doble aire acondicionado climatizado, notable equipo de sonido con sistema MyGig que contempla un disco duro de 20 gigas, suficiente para mucha música. Además, monta cámara de reversa y una linterna de LEDs en el puerta del baúl. Muchos extras necesarios para un vehículo familiar de uso intenso.
Su conducción no puede catalogarse de ágil dada su nada desdeñable masa: 4,806 lb. Mas el V6 de 4 litros y la moderna caja automática de seis relaciones hacen muy buena pareja y logran cierta rapidez para la mayoría de las circunstancias. Si el destino final nos orilla a vías de constante cambio de rumbo, el tren motor cumple satisfactoriamente gracias a las cortas relaciones de las primeras tres velocidades y al buen empuje del 4 litros, que surge desde las 2,500 rpm. Si insistimos en la aceleración, sobre las 4,000 rpm nos encantará la exhalación del escape. A veces llega a colarse un poco más de lo esperado, pero nada que moleste a un entusiasta. A una dama, muy probablemente.
Por lo tanto, el mejor escenario para esta miniván son las autopistas sin exigencias o demandas donde el mejor balance dinámico oscila entre las 87 y 94 mph. Sólo los frenos persisten en su baja resistencia a la fatiga, lo cual obliga a la prudencia en caso de ir muy cargados.
En suma, esta miniván ofrece mucha versatilidad y equipamiento frente a las eficaces japonesas, lo que sumado a la lealtad de su clientela le permitirá encarar sin problemas el futuro próximo.
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