Desde hace meses se comenta la intención de uno de los fabricantes más grandes de China, Chery, de entrar al mercado norteamericano con un auto compacto desarrollado conjuntamente con el grupo Chrysler, y que muy probablemente tomaría base sobre el prototipo Dodge Hornet.
El presidente electo de EE.UU., Barack Obama, ha cargado contra los errores de gestión y los altos sueldos de los directivos de las empresas del motor, pero cree que hay que salvarlas porque son la "espina dorsal" de la industria del país.
El pasado mes, una encuesta señalaba que la mayoría de los habitantes de USA estaba a favor de que el Gobierno ayudase a Ford, General Motors y Chrysler. Un nuevo sondeo, realizado por CNN muestra lo contrario: un 61 por ciento de los americanos está, ahora, en contra de un posible bailout al Big Three. Pero parece que de cualquier manera los grandes de Detroit obtendrán algo.
Con el anuncio del CEO de Chrysler, Bob Nardelli, de que se rebajará el sueldo a un dólar anual y ante la presión social y del Congreso, parece ser que Rick Wagoner, mandamás de GM, y Alan Mulally, su contraparte en Ford, están dispuesto a recortarse el salario hasta tan simbólico billete.
Una vez visto el plan de GM, es el momento de ver la reestructuración que Chrylser ha propuesto al Congreso. Lo más relevante es que el grupo “sólo” pide 7 billones de dólares, aunque anuncia que, de no recibirlos antes del 31 de diciembre, corre el riesgo de desaparecer en enero de 2009.
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